Annie Leibovitz, la gran fotógrafa de retratos

(Anna-Lou) Annie Leibovitz nace en Waterbury, Connecticut (USA) el 2 de octubre de 1949.

De origen judío, nace como tercera de seis hermanos del encuentro entre un oficial de marina y una bailarina.

Hija de marino, por tanto, pero sólo en parte, es gracias al padre que comienza a viajar por el mundo, desde una edad temprana.

En uno de sus peregrinajes entre una estación militar y otra, Annie Leibovitz encuentra la imponencia del monte Fuji. Está armada con una Minolta SR-T 101, su primer instrumento de trabajo, vive en Japón su bautizo con la fotografía profesional.

Los álbumes de familia la inspiran, Henri Cartier-Bresson y Jacques-Henri Lartigue son sus primeros modelos.

Estamos en 1968. Un año antes, Annie Leibovitz se inscribe en el primer año del curso de pintura en el San Francisco Art Institute.

Pero se da cuenta muy pronto que prefiere la fotografía a otras formas de arte.

“En 1967 y en 1968 me parecía que fuese el ambiente de la fotografía en el cual había un mayor sentido de comunidad”

Su primera colaboración de peso comienza nada menos que con Rolling Stones, y no en un pequeño artículo o servicio de soporte de ningún cualquiera: una foto suya tomada en San Francisco durante una manifestación contra la guerra de Vietnam termina directamente en la portada.

Este es el inicio de una relación que dura 13 años, que da celebridad a Annie y fotos memorables a la revista.

A la colaboración con la revista americana sigue después el vínculo con Vogue y Vanity Fair, en cuyas páginas Annie lleva algunos de los retratos fotográficos más importantes de la época contemporánea. Aquí, Annie Leibovitz se vuelve oficialmente “la fotógrafo de los divos”, de las celebridades y de los poderosos.

De la reina Isabel a Kim Kardashian, muchos grandes nombres del espectáculo y de la política posan para ella.

Muchas de estas fotos se encuentran en A Photographer´s Life 1990-2005, uno de los volúmenes más importantes publicados por Annie.

En 1990 recibe el premio Infinity Awards por la Applied photography, mientras que en 1991 tiene una exposición en la National Portrait Gallery.

En 1983, Annie Leibovitz conoce a su verdadera y única compañera de vida, la escritora Susan Sontag.

Su relación se enmarca entre los bordes de una fotografía, de inicio a fin. Con ella empieza a trabajar en el proyecto comisionado por UBS Women, en 1990.

Serán compañeras de vida por 14 años, que concluyen metafóricamente con la foto que retrata el cuerpo de la Sontag, vencida por un tumor en 2004, que yace sin vida en un vestido largo.

Annie Leibovitz detrás del objetivo

La obra de Annie Leibovitz está caracterizada por una fuerte intimidad y complicidad entre fotógrafo y modelo.

La fotógrafa logra diseccionar la carga emocional e interna de su sujeto con la toma “simple”, y a dar al arte visual por excelencia una profundidad que va más allá de sus propios límites intrínsecos.

Dividida entre retratos, fotos de moda y reportaje, Annie logró siempre dar una huella única a sus trabajos.

Su capacidad de sumergirse en los zapatos del sujeto y de su mundo hace de sus obras verdaderos iconos. Muchísimas celebridades han donado su “alma” a su lente, entregándose a una inmortalidad indisoluble.

Hay una cita que más que todas resume la idea y la visión de Annie del arte fotográfico:

“Cuando digo que quiero fotografiar a alguien, significa, en realidad, que quisiera conocer a alguien, consultarle la personalidad. Para realizar la mejor foto posible debo situarme en el contexto, en la situación. La fotografía perfecta inmortaliza lo que te rodea, un mundo del cual formas parte”.

La Leibovitz, es por tanto conocida como la más famosa fotógrafa americana de las celebridades: entre cine, literatura y teatro, muchos artistas se han dejado seducir por su potente objetivo.

Su estilo es célebre para ser no convencional, irónico y espontaneo, en contraposición con la “santidad” de sus sujetos.

Que se entregan como nunca antes, prestándose a jugar y a mutar, desafiando las buenas costumbres, los estereotipos y los cánones de la belleza.

En el curso de su carrera, Annie Leibovitz se ha demostrado como una autora poliédrica y excéntrica, tocando también temas candentes como la violencia, el SIDA y la guerra.

Tampoco se ha escapado de trabajos más comerciales, como una reciente colaboración con Disney destinada a promocionar sus parques temáticos.

En 1980, trabajó también para una campaña publicitaria American Express, de impacto internacional.

En 1990 además trabajó para el calendario Lavazza.

Ver las estrellas con Annie Leibovitz

El trabajo de Annie Leibovitz es un verdadero desfile de estrellas (algunas fugaces, otras brillantes).

La foto de John Lennon, desnudo, que abraza a Yoko Ono vestida, termina directamente en la portada de Rolling Stones en diciembre de 1980. La fotografía fue comisionada por la revista en el ámbito de la promoción de su álbum colectivo Double Fantasy.

Pero no es tan fácil como parece: la fotógrafa quisiera sólo a John Lennon, que en cambio insiste en posar con su compañera. Pero Yoko Ono, está reacia a posar desnuda.

Finalmente, la fotógrafa se vio obligada a improvisar, dando vida a una foto legendaria. Lennon posa de modo totalmente innatural, en una posición desgarbada e infantil.

Parece acurrucado en posición fetal, como un niño, y desafortunadamente es la última imagen que lo muestra vivo: unas horas más tarde, el cantante de los Beatles es asesinado por un fanático con disparos.

john y yoko

Otra foto celebre de Annie Leibovitz: la afroamericana Whoppi Goldberg, irreverente como ha sido siempre, en una tina llena de leche (blanca). (1984)

Las implicaciones no son ciertamente sutiles, pero la pose de la actriz americana es todo menos que estudiada. La Goldberg  se desliza torpemente en la bañera y el Leibovitz “atrapa el momento”.

whoopi

 

Y luego está Demi Moore, con pancita anexa, que termina en la portada de Vanity Fair en 1991.

También en este caso, el resultado final no es definitivamente el previsto.

La foto es el imprevisible resultado final de un día pasado tomando retratos del rostro de la actriz. Al final, sin embargo, la pancita emerge, incluso si la intención inicial fue ocultar el embarazo.

La autora, en realidad, no se declaró particularmente satisfecha de este trabajo, pero así sea.

demmi

En tiempos más recientes, incluso Miley Cyrus cayó “víctima” de la exuberancia de Leibovitz. La fotógrafa literalmente “desnuda” a la estrella pop de Disney, desatando no pocas controversias: la Cyrus de hecho tiene, en el momento de la foto, sólo 15 años.

Miley Cyrus

Entre otras fotos “poderosas” de nuestra Annie, está también la Reina Isabel II, inmortalizada en ocasión de su visita a los Estados Unidos en 2007.

Y luego Sting, en el desierto, completamente desnudo pero “vestido” de lodo.

sting

Más adelante vemos a una provocativa Angelina Jolie y a un inquietante Jim Carrey

angelina jolie

 

jim carrey

Pero el portafolio de Anne Leibovitz no está sólo hecho de estrellas brillantes.

En su repertorio están también de Ground Zero, fotos de guerra y… hasta las imágenes de sus padres.

Pero la más dolorosa y desgarradora foto, al menos a nivel personal, como ya he anticipado, es probablemente la que retrata Susan Sontag al final de su enfermedad.

Qué nos enseña Annie Leibovitz?

Estudio, estudio, y preparación

El talento cuenta… hasta un cierto punto. Después  entran el compromiso, estudio y una rigurosa preparación, que va desde el conocimiento de la técnica hasta el estudio de los sujetos.

Un fotógrafo celebre no puede trabajar sin conocer bien, realmente bien, a quien está inmortalizando.

Annie Leibovitz está obsesionada por los detalles, su preparación es minuciosa, maniática.

Lo que hace de la fotografía una gran obra, es el estudio anticipado del trabajo, el conocimiento del sujeto, del lugar o de las circunstancias históricas y actuales.

Si tiene que tomar a un músico, Annie escucha su música. Si se trata de un director, ve sus películas. Nada es superficial, nada se deja al azar.

Entre más detalles sean posibles acumular y preparar, es mucho más fácil acercarse a un resultado perfecto.

Y del mismo modo, es necesario documentarse, mantenerse actualizado y encontrar nuevas fuentes de inspiración.

Entrar en intimidad con el sujeto

“Cuando digo que quiero fotografiar a alguien, significa en realidad que quisiera conocer a alguien, consultar su personalidad”.

Como ya se mencionó en el párrafo anterior, realmente se necesita saber lo que está fotografiando.

Más que nada, es necesario crear una situación de intimidad con el propio sujeto y asegurarse de que ambos (quién ve y quién es observado) se sientan cómodos.

Lo habré repetido un millón de veces: lo mejor que un joven fotógrafo pueda hacer es quedarse cerca de casa. Comiencen con sus amigos y su familia, con las personas dispuestas a ser fotografiadas por ustedes. Descubran qué significa sumergirse en este trabajo y entrar en intimidad con el sujeto. Midan la diferencia entre esta experiencia y la de trabajar con alguien que no conocen tan bien. Naturalmente que existen muchos buenos fotógrafos que no se quedaron cerca de casa, pero lo que quiero decir es que deberían fotografiar lo que sea que para ustedes tenga un significado”.

 Desarrollar un lenguaje personal

Todas las herramientas disponibles para el fotógrafo, como la profundidad de campo, la perspectiva, la iluminación, se pueden plasmar de forma tal que se obtenga algo único y personal, que da a la obra del individuo un sello inequívoco de autor.

Los límites de la fotografía no son los técnicos, sino más bien los creativos.

A menudo, antes de fotografiar un sujeto, se fotografía una idea, que está compuesta de un conjunto de gramática y reglas,  todas diseñadas para crear un resultado completamente único y personal.

Para profundizar en el trabajo de Anne Leibovitz

Si quieres saber más sobre Annie Leibovitz, existen algunos volúmenes para incluir obligatoriamente en tu foto-biblioteca.

En particular:

Portafolio 1970 – 1990

Portraits 2005 – 2016

Annie Leibovitz At Work: incluso este último requiere más o menos una hipoteca, pero probablemente vale la pena.