El sensual mundo de la fotografía boudoir

Existe mucha confusión en torno a la fotografía boudoir, un género con orígenes antiguos que en los últimos años ha vuelto a ganar popularidad gracias a la creciente demanda de servicios de fotografía sobre el tema en todo el mundo.

Muchos confunden la fotografía boudoir con el glamour, o con el desnudo. Para un ojo inexperto estos géneros podrían parecer idénticos entre ellos, pero la verdad es que la diferencia existe y se ve.

Las protagonistas de los servicios fotográficos boudoir no son (o por lo menos no deberían ser) profesionales, sino mujeres comunes que quieren celebrar en voz alta la propia femineidad descubriendo el propio cuerpo lo necesario. Este tipo de fotografías, no están concebidas para ser mostradas al público, sino para ser custodiadas celosamente al interior de la esfera privada.

Las fotos boudoir están llenas de sensualidad, clase y elegancia, la atmosfera que trasluce de las imágenes es natural y sin edad, al contrario, por ejemplo del glamour, que parece centrarse en la sexualidad agresiva y exagerada de las modelos, que deben ser lo más sexy y fascinantes posible para encantar al público masculino (con el único propósito de aumentar las ventas de la revista o el producto que publicitan).

La fotografía boudoir busca valorar el cuerpo femenino y no tiene miedo de mostrar incluso los pequeños defectos que cada mujer posee. No existe el juicio, no hay cánones de belleza imposibles de satisfacer, sino solo la intención de tomar la verdadera naturaleza humana de la protagonista y hacer que se sienta bella, exactamente como es.

Los orígenes de la fotografía boudoir

Boudoir es una palabra francesa que significa “cuarto privado”, comúnmente identificada con un vestuario conectado a la recamara o al baño de una señora.

Estamos en Francia del siglo XVIII, la Era de la Ilustración acaba de comenzar: en este contexto de fermento intelectual, las damas de la alta burguesía francesa abren las puertas de sus salones a los exponentes de la aristocracia de la época para conversar sobre los acontecimientos actuales, la política y el arte.

Después de siglos transcurridos en la sombra, las mujeres comienzan finalmente a conquistar su lugar en la sociedad. Son educadas, cultas y fascinantes, características en las cuales no se puede permanecer indiferente.

Pero más allá de los salones literarios, la vida prosigue como siempre. El papel de la mujer está limitado al de esposa y madre, al cual está negado el derecho de participar en la vida mundana y social. Cada vez que el marido recibe visitas y se está preparando para hablar sobre política y trabajo con ellos, la mujer no puede hacer más que retirarse a su boudoir.

Pero rápidamente, ese cuarto privado se transforma en un saloncito reservado sólo para las señoras que buscan, a su modo, afirmar su propia identidad. El boudoir se vuelve teatro de confidencias y charlas sobre aventuras con sus amantes: es un lugar íntimo, oculto a miradas indiscretas, en el cual dejarse ir y ser finalmente ellas mismas, protegido de todas las convenciones y juicios sociales.

mujer sonrisa

En la fotografía boudoir la mujer se muestra frecuentemente irónica y con la sonrisa en los labios.

Es natural que un lugar así se vuelva el palco escénico ideal para la naciente fotografía boudoir. De la segunda mitad del siglo XIX empiezan a difundirse los primeros daguerrotipos, más económicos y prácticos respecto a las clásicas pinturas al oleo de la época.

Las señoras son siempre más conscientes de su propio encanto y del efecto que ejercitan en los hombres, para tomar control de sus vidas y convertirse en un símbolo de feminidad y sensualidad refinada.

Y  he aquí  que los bustiers desaparecen para dar paso al encaje, al veo y no veo y a telas ligeramente impalpables que aprietan el cuerpo femenino en un suave abrazo. Las imágenes se convierten en el regalo perfecto para entregar a los amantes y los novios lejanos, pero también un incentivo para estimular la atención de los maridos demasiado distraídos. De este modo, la mujer recupera su identidad y feminidad, y la celebra a través de fotos románticas y divertidas para ser admiradas en privado.

mujer seno

Sensualidad, elegancia y refinamiento

Cualquier mujer puede volverse la protagonista de un servicio fotográfico boudoir. No se requiere que sea una super modelo de físico envidiable o con una piel perfecta, al contrario: la meta es liberar la propia feminidad de las cadenas de la autocritica en un contexto elegante, sensual paro al mismo tiempo relajado.

lenceriaMuchas mujeres esconden dentro de sí millones de miedos e inseguridades ligadas al aspecto físico, a la autoestima, al no sentirse nunca lo suficiente adecuadas. El boudoir, en este sentido, sirve como una especie de terapia: es un viaje dentro de sí mismas para aprender y aceptar el propio cuerpo, con sus cualidades y defectos. Lograr capturar la belleza exterior es el primer paso para encontrar la interior, perdida entre dudas y paranoias y para mejorar la relación consigo mismas.

Para lograrlo se necesita crear un contexto íntimo pero protegido, en el cual el sujeto fotográfico se sienta a gusto y seguro en dejarse ir. El ambiente ideal para este tipo de fotografía (como de costumbre) es un dormitorio, que puede ser el de su propia casa o un hotel de lujo. Todo debe calcularse en cada detalle, desde la ropa hasta las posturas, desde el maquillaje hasta el «peinado». No hay espacio para la improvisación, sino solo para la creatividad y la elegancia.

 

Exactamente como en el burlesque, en el boudoir moderno no se debe tomar demasiado en serio. La mujer no quiere condenar su alma para tratar de satisfacer ciertos cánones de belleza inalcanzables con el único propósito de hechizar a los hombres. Al contrario, quiere sentirse bien consigo misma y celebrar sus imperfecciones de manera sana, auténtica y libre.

El boudoir es la victoria de las mujeres que ya no tienen miedo, ni de sí mismas ni del juicio de los demás. Es un estado de ánimo hecho de libertad, confianza en sí y de sonrisas sinceras que nacen de las profundidades más oscuras del ánimo.

toalla

Lencería y toalla en la cabeza. Sensualidad y relax. El boudoir como espacio íntimo de una mujer.

Cómo preparar un set en perfecto estilo boudoir

El del fotógrafo boudoir es un trabajo muy delicado. Desnudar a las personas (en todos los sentidos) requiere de una cierta relación de confianza recíproca que se puede obtener sólo a través del dialogo, el respeto y la transparencia.

Esto significa que cada aspecto de la planificación de una sesión fotográfica es compartido al 100% con el sujeto, desde el inicio del proyecto hasta el final. A nadie le gusta ser confrontado con un hecho consumado, y mucho menos si se requiere que la persona en cuestión se desvista y posa de una manera fluida y natural frente a la lente.

Es importante que sea la modelo quién elija que cosa ponerse. Generalmente, en la fotografía boudoir, la lencería es la protagonista absoluta de la escena: completo con encaje, ligas, pantaletas semitransparentes y ligueros que resaltan las formas del cuerpo femenino.

No todas las mujeres se sienten cómodas usando tales prendas. Por este motivo, es recomendable dejar libre a la modelo para elegir la ropa que mejor refleje su personalidad, que en el fondo es la verdadera protagonista de la sesión fotográfica de boudoir.

sweater

Un sweater puede ayudar a la modelo a relajarse, y no le quita nada de sensualidad a la fotografía.

«Para este tipo de fotografía no basta un buen conocimiento de la técnica, el enfoque con las mujeres fotografiadas prevé una buena dosis de psicología, empatía, complicidad.

Mi deseo es hacer que las mujeres sean siempre más libres de ser ellas mismas, para hacer las paces o para jugar con su feminidad», palabras de Micaela Zuliani, una de las más famosas fotógrafas italianas de boudoir.

La autenticidad lo es todo, en este tipo de shooting.

Precisamente por este motivo, todo debe ser lo más natural posible. Un maquillaje ligero, dos o tres cambios de vestimenta, una habitación luminosa y bien cuidada: esto es todo lo que necesita para preparar un set en perfecto estilo boudoir. La simplicidad es la clave para un servicio exitoso, pero esto no significa renunciar a un ambiente sofisticado y con clase, siempre que no resulte demasiado artificial.

Esto es lo que piensa Micaela Zuliani al respecto:

«La fotografía de Boudoir necesita por definición de un lugar íntimo y privado que haga que la mujer se sienta cómoda, por esta razón los estudios asépticos con el rollo de papel blanco no se pueden tomar mínimamente  en consideración. Se elige con cuidado el tipo de sábanas, los cojines, las telas de damasco típicas de la fotografía Boudoir y mucho más, como los accesorios que debe tener en la mano (por ejemplo, las copas refinadas, los abanicos, los espejos, los peines, las flores y mucho más)».

Dos palabras sobre el equipo para la fotografía boudoir

La elección del equipo adecuado para la fotografía boudoir depende sólo de ti. No existen reglas particulares al respecto, todo está en el presupuesto que tienes a disposición y en el tipo de fotos que quieres obtener. Que tú elijas trabajar con una réflex, una mirrorless, o incluso con  una instantánea, obtendrás buenos resultados sólo si serás capaz de “poner lo mejor de ti”.

Recuerda que eres tú, en particular tu habilidad para relajar al sujeto para que pueda dialogar con la cámara, para marcar la diferencia entre una toma más o menos y una de gran belleza.

Busca no preocuparte mucho por el equipo, más bien comienza a tomar y experimentar. La mayoría de los fotógrafos modernos de boudoir usan objetivos de distancia focal fija estándar con una apertura máxima extremadamente luminosas, como  por ejemplo el Canon EF 50 mm f / 1,2 L USM o el Nikon AF-S 50 mm f / 1,8 G. Ambos tiene una excelente nitidez y un bokeh suave e interesante, ideal para darle a tus tomas esa atmósfera un poco etérea y soñadora, típica del boudoir.

Si usas programas automáticos, configura la cámara en modo “retrato”.

Si al contrario estás en manual o semiautomático, generalmente busca mantener la apertura amplia del diafragma y los ISO bajos.

Luego, naturalmente, según los efectos que quieres obtener estos parámetros pueden ser cambiados, pero mi consejo es el de empezar siempre de las “bases” para luego variar en otro momento.

En cualquier caso, los aspectos técnicos son secundarios: la mayor dificultad, en la fotografía boudoir, es contar a la persona que está frente a nosotros a través de la lente, creando una imagen que transmita sensualidad, carácter, ironía y autenticidad.

Consejos para obtener el máximo de un shooting boudoir

Como habrás intuido, la frontera entre fotografía boudoir y erótica es muy sutil. La primera cuenta una sensualidad susurrada, misteriosa, sin develar mucho. La segunda retrata la desnudez de manera más explícita, a veces incluso audaz.

Es muy fácil sobrepasar esa frontera y caer en la vulgaridad, especialmente en los comienzos. Para volverse un buen fotógrafo boudoir se necesita comprender a fondo el verdadero significado de este arte, profundizar en la implicaciones psicológicas que se esconden entre los encajes y e terciopelos y desarrollar una sensibilidad adecuada para tratar el tema en el modo correcto. Es un camino personal que nadie te puede enseñar.

Pero lo que quiero hacer es darte algunas sugerencias iniciales de las cuales comenzar con tu próximo shooting de boudoir.

La luz natural

Se sabe, la luz natural es la mejor amiga de todos los fotógrafos. En boudoir, es realmente un aleado fundamental, porque acentúa la suavidad típica de este tipo de fotografías.

Trata de elegir ubicaciones que tengan al menos una ventana grande desde donde permitir la entrada de tanta luz como sea posible. Para suavizarla un poco en el pasaje a través de las ventanas, se pueden utilizar cortinas muy ligeras u otras telas que actúen como cajas de luz, dando lugar a una atmósfera etérea y, a veces, de ensueño. No tengas miedo de jugar con la luz, pronto comprenderás que te ofrece posibilidades infinitas: exalta algunas áreas del cuerpo y, al mismo tiempo, oculta otras, acentuando los contrastes.

luz natural

Luz natural y capacidad de componer la imagen bastan para tomar una buena foto.

Podrías también usar luz artificial para este tipo de shooting, pero ten presente que se corre el riesgo de endurecer al sujeto y  a hacer la toma demasiado artificial.

Pero sui quieres crear contrastes específicos respecto al ambiente o en la superficie de la misma de la piel, ciertamente la luz artificial puede ser una adición útil para dar un impacto más «decisivo» a algunas partes de la imagen.

A menos que tú no seas un fotógrafo profesional “de estudio”, acostumbrado a jugar con la luz artificial y en posesión del equipo correcto, mi consejo es el de no buscar efectos excesivos y limitarte a la luz de la ventana y poco más. De esta manera tu shooting serpa más fluido (no hay nada peor para una modelo que ver a un principiante jugueteando con las luces) y será entonces más fácil, para el sujeto, relajarse.

Algunas veces, dada la situación de intimidad, es el/la fotógrafo/a quien no está para nada relajado/a, sobre todo si es principiante y, sobre todo si, como se dijo antes, debe jugar con luces artificiales sin haber alcanzado la competencia necesaria para hacerlo.

Nada mejor entonces que ejercitarse antes, y por mucho tiempo, con un maniquí.

Composición de la imagen

El secreto de una buena composición es el balance de todos los elementos presentes en la escena. Trata de dejar espacio suficiente delante a los ojos de la modelo y de su cabeza, en modo de no abarrotar demasiado la imagen.

Coloca los puntos de interés a lo largo de las líneas guía de la regla de los tercios y recuerda que menos es mejor. La modelo es la protagonista absoluta de un shooting de boudoir, toda la atención debe concentrarse alrededor de ella: es inútil e incluso contraproducente insertar demasiados elementos y props en el set, lo que solo distraería al espectador del centro de la escena.

Dicho esto, siéntete libre de jugar con las luces, los encuadres y las poses: a veces, una foto espontanea logra transmitir más emociones que una perfectamente planificada.

sosten

Fotografía de David Taylor

Pongo esta foto a propósito para desmentir lo que dije antes. Aquí la luz ilumina un detalle, el sostén abandonado sobre la cama, mientras la modelo se queda en el fondo sin hacerse notar mucho. Para demostrar que las reglas están hechas para ser rotas.

La pose de la “modelo” boudoir

Busca inspiración en la red, mira las fotografías de otros artistas de boudoir e intenta imitarlos para lograr los mismos resultados. Esto te ayudará a practicar y te ayudará a definir cada vez más tus gustos personales,  además de identificar tus fortalezas y debilidades.

Si es posible, encuentra “modelos” no profesionales, mujeres comunes, no acostumbradas a posar delante a la lente.

Se sentirán torpes, desgarbadas, inseguras, pero sobre todo no sabrán por dónde empezar. Aprenderás cómo hacerlas sentir cómodas.

Al inicio, es importante darles instrucciones claras de cómo ponerse en pose: esto la ayudará a tomar confianza contigo y con el shooting, darle algunas ideas sobre cómo moverse. Verás que poco a poco se irá soltando.

Las poses que una mujer puede asumir en un shooting boudoir sin infinitas: recostada en la cama, con los pies en contraluz delante a una ventana, acurrucada en un sofá o sentada, mostrando su espalda a la lente.

Los movimientos tienen que ser lentos, sensuales, irónicos: los dedos acariciando el cabello y los labios siguiendo su forma, las poses son parpadeantes y seductoras. Encuentra el modo de que tu modelo se divierta, tal vez rompa a reír repentinamente entre una pose y  otra, y prepárate para capturar ese momento. No existen femme fatale en el boudoir, sino solo mujeres auténticas y perfectas en sus imperfecciones.

La atención a los detalles

El cabello suave y largo, los labios carnosos y seductores, las manos afiladas, las cicatrices en el abdomen y alguna estría de más. Cada uno de estos elementos cuenta una historia, o al menos una pequeña parte. Incluye estos detalles en tus fotos, resalta las fortalezas de la mujer que tienes enfrente y restituye la dignidad a las pequeñas imperfecciones la dignidad que merecen.

Pide a tu modelo acercarse a la ventana de la habitación, deja que la esplendida luz natural que se filtra por el vidrio la envuelva en un sinuoso abrazo. Focalízate en el cabello que le cubre el rostro mostrando sólo la nariz y los labios. Hazla reír, encuentra el modo que esa sonrisa ilumine toda la habitación. Captura cada pequeño instante, movimiento, imprevisto: estás contando una historia de amor y de respeto, no lo olvidas nunca.

Famosos fotógrafos boudoir

En Italia destaca el nombre de Micaela Zuliani. Fue la primera en introducir el concepto de fotografía boudoir en Italia, y en 2016 ganó un premio como mejor campaña social en el Web Marketing Festival de Rímini con el proyecto Boudoir Disability.

Una de las principales modelos fue precisamente Valentina Tomirotti, alías Pepitosa, periodista y blogger que desde los 33 años tiene una discapacidad.

Valentina se ama y se acepta. Y las fotos de Micaela retratan a una mujer segura de sí misma, sonriente, llena de alegría de vivir. Esta es Valentina, y esta es la verdadera esencia de la fotografía boudoir.

Descubre el proyecto Boudoir Disability

En el exterior encontramos a Kara Marie, que en 2017 fue nominada mejor fotógrafa  del año precisamente por la Asociación Internacional de Fotografía Boudoir. Kara es una mamá, esposa y fotógrafa profesional que se enamoró de este género en la época de su primer shooting, que ocurrió hace ya más de 10 años. Desde entonces no ha parado de estudiar, experimentar y jugar para lograr demostrar a las mujeres la belleza que cada una esconde dentro de sí. Sus retratos en blanco y negro son elegantes, intensos, sin tiempo.

Verónica Maltoni, Christa Meola, Lone Morch, Michelle Hayes, Jen Rozenbaum son solo algunos de los fotógrafos boudoir más solicitados y conocidos en Italia y más allá del océano. Mira sus galerías y déjate inspirar, estudia sus esquemas de luz y preparación del set, observa las poses de las modelos y encuentra tu estilo.

“El boudoir por como yo lo entiendo, es una forma sutil y potente de libertad: (…) la libertad de poder ser una misma de modo auténtico, sin estar sujetas a los clichés impuestos por la sociedad «. Micaela Zuliani