Frank Horvat: el maestro del eclecticismo fotográfico

La obra de Frank Horvat, como la de todos los artistas que huyen de las etiquetas precisas y limitantes, no se adscribe sólo a la fotografía de moda, por la cual el fotógrafo italiano es conocido en todo el mundo.

En su larga carrera Frank Horvat ha afrontado el mundo desde diferentes perspectivas: el reportaje social y de viaje, por ejemplo, lo han hecho uno de los más apreciados fotógrafos de la Agencia Magnum.

Pero en su portafolio existen también y no en una posición secundaria, los retratos, el paisaje, la escultura.

A veces, no tener una “especialidad” en el trabajo puede enmascarar la falta de una “firma” de un rasgo distintivo. Sucede en la mayoría de los casos, pero no para los talentos verdaderos como Frank Horvat.

Un director que pasa de un género a otro, puede ser definido un gran director sólo su deja su firma característica en una película de ciencia ficción así como en una comedia brillante.

Lo mismo vale para la fotografía: Frank Horvat es Frank Horvat. Y su firma se recoge en una foto de moda así como en una fotografía de paisaje, no obstante la dificultad (objetiva) de comparar sujetos tan diferentes.

Frank Horvat, de los inicios con el reportaje a la fotografía de moda

Nacido en 1928 en Opatija, entonces ciudad italiana de Istria, ahora Opatija en Croacia, Frank Horvat crece culturalmente dentro de una familia judía de Europa Central: su padre era un médico húngaro, su madre era una psiquiatra austriaca.

Antes de establecerse definitivamente en Francia desde 1955, Horvat había vivido en diversas partes del mundo: Italia, Suiza, Inglaterra, Pakistán, India y los Estados Unidos.

A la edad de 15 años Frank Horvat se percata que quiere ser fotógrafo. Es en Lugano, en Suiza, y su primera cámara es una Retinamat 35 mm que obtiene cambiándola por su colección de timbres postales. Algunos años después, poco antes de su vigésimo cumpleaños está en Milán para completar sus estudios artísticos en la prestigiosa Academia de Brera.

En 1951 llega su primer reconocimiento profesional importante, con la publicación en la revista Época, y se abre de este modo el decenio de su afirmación mundial como fotógrafo de moda.

El gran Henri Cartier-Bresson, que conoció en 1950, es su mentor: Frank Hovart sigue su consejo de cambiar su Rollei por una Leica y hacer un viaje de dos años por Asia, como fotoperiodista freelance.

El resultado es una serue de fotos legendarias, publicadas por revistas como Life, Réalités, Match, Pictures Post, Die Woche y Revue. Una de estas fotos entró a formar parte de la famosa muestra Family of Man al MOMA de New York.

Frank Horvat fue uno de los artífices de la revolución en la fotografía de moda después de la Segunda Guerra Mundial, que técnicamente se produjo con el uso de luminarias de 35 mm que permitieron un workflow más rápido y diferentes focales. En otras palabras, trajo en la Fashion Photography las herramientas y  las técnicas de los reportajes de viaje. Y revistas como Vogue, Elle y Harper’s Bazaar decretaron su éxito en el mundo de la moda.

sombrero

Sombrero Givenchy, Jardins des Modes-1958

Cuando de Londres se mudó a París definitivamente, en 1955. Frank Horvat comenzó a acercarse a la belleza de la ciudad de una manera completamente original, a diferencia del romanticismo que había caracterizado a muchos fotógrafos frente a la capital francesa.

Usaba un zoom que, obviamente. Le daba mucha más perspectiva en la ciudad que un objetivo que no daba la posibilidad de acercamiento.

También el uso de una Leica para el pret-á-porter no fue exactamente un gesto consuetudinario, pero se convirtió en la novedad que Frank Horvat pudo traer al interno de la moda parisina, la más importante del mundo (al menos, en los años Cincuenta).

Frank Horvat, de los años Sesenta a la fotografía digital

Con el inicio de los años Sesenta, después de haber colaborado con la agencia Magnum, por más de dos años, Horvat regresa al fotoperiodismo con viajes alrededor del mundo comisionados por la revista alemana Revue.

De 1962 es el libro J´aime le Strip-Tease, con un titulo de por sí explicativo: el volumen explora aspectos morales, históricos o incluso simplemente técnicos del Strip-Tease. Frank Horvat fotografía performance y captura momentos en los camerinos de los celebres espectáculos de París de Folies-Bergére, del Crazy Horse o del Moulin-Rouge.

Después de la cima del éxito, Frank Horvat transcurre el resto de la década con una serie de experimentos más o menos exitosos, en un mundo que estaba cambiando con los movimientos de finales de los años Sesenta, entre  psicodelia y  Rock N Roll.

zapatos

                                                                 Zapatos y Tour Eiffel – 1974

En realidad estaban cambiando también las revistas en las cuales Frank Horvat había fulgurado a una entera generación y los años Setenta por consecuencia el fotógrafo los transcurrió trabajando más como “autor” que como free-lance.

Fran Horvat se vuelve de alguna manera cliente de sí mismo con obras como Portraits of Trees (1976-82), Very Similar (1982-86) y New York Up and Down (1982-87). Las fotografías son a color, no más blanco y negro, y no obstante Horvat habla de in “tríptico”, en sustancia son volúmenes muy diferentes entre ellos.

No estar más ligado a las revistas como en los inicios, fue dicho por él mismo Frank Horvat, una ventaja en términos de creatividad porque su gama de intereses era “un poco más amplia que la de los redactores de las revistas pensaban que era la de sus lectores”.

En los años Ochenta, un problema de vista en el ojo izquierdo lleva temporáneamente a Frank Horvat a alejarse de la lente: es la ocasión para una serie de entrevistas con otros fotógrafos, como Edouard Boubat, Robert Doisneau, Mario Giacomelli, Josef Koudelka, Don McCullin, Sarah Moon, Helmut Newton, Marc Riboud, Jean-Loup Sieff y Joel-Peter Witkin. El material confluye en un libro publicado en Francia con el titulo Entre Vues.

En los años Noventa Frank Hovart es uno de los primeros fotógrafos en cimentarse con Photoshop. En su páguna oficial, estas son sus palabras: “es como si me hubiesen permitido iniciar un nuevo viaje, con un nuevo auto, en una nueva carretera”.

En Yao the Cat (1993), Bestiary (1994) y Ovid´s Metamorphoses (1995) mezcla imágenes o parte de ellas, provenientes de fotos diversas: la verdadera novedad de Horvat no es tanto el fotomontaje sino la idea de crear composiciones aparentemente no manipuladas. El truco existe pero no se ve.

En el ensayo publicado en 2000, Figures Romanes, se vuelve clarísima la influencia del digital en la fotografía contemporánea, que parece no poder prescindir de la postproducción.

El tercer milenio quiere decir digitalización y también Frank Horvat no está carente de esta nueva tendencia, y de hecho con La Véronique (2002-2003), se acopla con su primera Nikon digital. Eve at the Fingertips (iniciado en 2006 y no aún terminado) es un proyecto realizado con una de las primeras cámaras digitales compactas, mucho más ligeras que las anteriores.

Su última publicación fechada en 2013 tiene por título House with Fifteen Keys, una retrospectiva de quince capítulos de su larga carrera, en la cual la fotografía es definida “no tanto como una prima de la pintura, sino una hija y a veces esquizofrénica que se divide entre el testimonio y la mistificación”.

El estilo de Frank Horvat

Para Frank Horvat la fotografía es tan natural y fácil como al mismo tiempo… demasiado difícil. Tener delante a sí un mundo para inmortalizar es una idea demasiado grande, infinita, para buscar encerrar en una foto el momento justo. Sin embargo su estilo es hijo de esta inquietud: buscar el momento en el cual todo se alinea, todo encuentra un orden para ser inmortalizado.

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Río De Janeiro Couple on a Harley Davidson Bike – 1963

El estilo de Frank Horvat está profundamente ligado al orden. El caos es su enemigo número uno. El pequeño espacio de una fotografía, su tarea, ha sido siempre la de dar un orden: si no al mundo, al menos a las visiones que entran en sus elegantes fotos. Su estilo fotográfico nace de la necesidad de parar el tiempo en una visión de gracia.

La última gran muestra sobre Frank Horvat –hospedada en Turín y terminada el 20 de junio de 2018- fue curada por el mismo fotógrafo, que dividió en 15 “claves” su recorrido.

Entre otras estaban “luz”, “condición humana”, “tiempo suspendido” y “voyeur”. Con tal propósito, fue el mismo Horvat a explicar las razones de esta división por palabras claves: “El eclecticismo no siempre ha sido una ventaja para mí: algunos pusieron en duda la sinceridad de mi empeño, otros encontraron que mis fotos eran poco reconocibles. Esto me empujó a recorrer mi obra para buscar un común denominador. Encontré quince y las he llamado claves”.

Recuerdas desde dónde partimos?

Lo reconocible es el rasgo que todos los grandes fotógrafos deberían tener, característica que en algunos casos ha sido contestada Frank Horvat.

En realidad, es todo lo contrario: su estilo, como se ha dicho, reside en el orden, en la suspensión del tiempo y en la gracia. Obviamente, habiendo sido un artista interesado en los sujetos más diversos… es  esta una acusación que puede provenir sólo de la “flojera” de quien no ha buscado encontrar los rasgos comunes entre su fotografía de moda y la de una escultura. Entre una foto “analógica” y una de sus creaciones digitales.

Frank Horvat es un ejemplo de versatilidad artística

Viendo las fotos de Frank Horvat, llama inmediatamente la atención al ojo la versatilidad de su lente. Fotografía de moda, cierto, pero también de paisaje. Luego están retratos, las fotos sobre la escultura.

Quien tenga como modelo la carrera de Horvat tendrá entonces que quitarse de la cabeza cualquier etiqueta: un fotógrafo no es sólo un fotógrafo “street” o un retratista. Es un artista que vive con su cámara y no debe sentir vergüenza (técnica) delante a cualquier escena que se ponga frente a su objetivo.

roble

Derbyshire UK, viejo roble – 1977

 Frank Horvat ha fotografiado objetos, personas, lugares. Sujetos muy diferentes entre ellos: en la fotografía de moda llevó el estilo reportaje, revolucionando el modo de fotografiar vestidos y modelos.

Ha dado testimonio de su tiempo como foto-reportero, pero se ha cimentado en numerosos retratos y autorretratos, Su eclecticismo no ha sido siempre apreciado porque es mucho más simple a un artista que se concentra en una “especialidad”. Esta versatilidad due cruz y delicia, Pero después de 70 años de carrera, es ahora finalmente reconocido como uno de los más grandes fotógrafos del siglo XX.

Famoso sobre todo por sus fotografías de moda es en realidad un artista complejo que merece ser profundizado en todos los campos de la fotografía que ha experimentado. En el portafolio de Frank Horvat no existen experiencias “menores”.

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