Man Ray: Vida, Estilo, Fotografías

Pintor, fotógrafo, director y gráfico, Man Ray (seudónimo de Emmanuel Rudzitsky) encarna un status difícil de etiquetar simplemente como “fotógrafo”, aunque haya pasado a la historia sobre todo por su gran trabajo detrás del objetivo de la cámara fotográfica.

De hecho, su actividad era la de un artista multifacético y «global» en el sentido más actual de la palabra.

Una personalidad poliédrica que encontró su realización en el surrealismo.

No es coincidencia, por lo tanto, que Man Ray se meta a la fotografía para satisfacer a una urgencia personal: fotografiar su propia colección de objetos de arte.

Man Ray entre Dada y el Surrealismo

 Nacido en Filadelfía en 1890 en una familia judía de origen ruso que se trasladó a New York, Man Ray transcurre gran parte de su juventud en la metrópolis norteamericana donde completa sus estudios e inicia a trabajar como diseñador gráfico a partir de 1908.

La educación recibida en Boys High School of Brooklyn, de 1904 a 1909 le había proporcionado al joven Emmanuel bases sólidas de diseño y otras varias técnicas artísticas.

En el mismo período comenzó a frecuentar los museos y galerías de New York, acercándose a las obras de los clásicos de la pintura y el arte contemporáneo estadounidense y europeo.

Después de rechazar una beca en arquitectura, dio el gran paso hacia el comienzo de una carrera: la compra de la primera cámara en 1914.

El 1915 es otro momento fundamental en la vida de Man Ray: el encuentro con el artista francés Marcel Duchamp, sucesivamente animador del Dadaísmo y del Surrealismo.

El año sucesivo, junto al coleccionista de arte Walter Arensberg, y otros artistas, los dos fundan la Society of Independent Artist.

Del mismo período es la primera obra proto-Dada titulada simplemente “Autorretrato”

autoritratto Man Ray

“Self-portrait”, 1916: el trabajo ensamblado dejó mucha frustración entre los visitantes de la exhibición en la Daniel Gallery en New York, ya que el timbre en la parte inferior del panel no funcionaba. En cambio, Man Ray estaba positivamente impresionado por esta reacción: quería que el espectador encontrara su significado en el trabajo.

Es en esta fase que Man Ray deja de lado los primeros experimentos convencionales con la pintura para dedicarse por completo al dadaísmo, que estaba dando sus primeros pasos en Europa gracias a personalidades como Tristan Tzara, Marcel Janco, Hans Arp, Richard Huelsenbeck y Hans Richter.

(… El dadaísmo pone en duda y trastorna las convenciones de la época, desde la estética cinematográfica y artística a las ideas políticas… propone el rechazo de la razón y de la lógica, y enfatiza la extravagancia, la burla y el humorismo. Los artistas dada eran voluntariamente irrespetuosos, extravagantes, sentían disgusto hacia las costumbres del pasado; buscaron la libertad creativa para la cual usaron todos los materiales y formas disponibles…) cfr. – wiki

Entre 1918 y el año siguiente produjo las primeras aerografías, creadas con un aerógrafo, una herramienta ampliamente utilizada por los diseñadores gráficos de la época.

 aerógrafoParalelo a los primeros «objetos» dadaístas, dio vida a la rama estadounidense del movimiento dadaísta que se oponía al arte tradicionalmente entendido.

En 1920, con Katherine Dreier y Marcel Duchamp fundó la Société Anonyme, una colección itinerante que puede verse como el primer museo de arte moderno en los Estados Unidos.

Un año después, aparece el primer y único número del Dada de New York: Man Ray concluye su experiencia americana convencido que «Dada no puede vivir en Nueva York».

Y está listo para establecerse en París siguiendo a Duchamp, que regresa a Europa después de la Gran Guerra.

Man Ray en París

En la capital francesa Man Ray se establece en el barrio de Montparnasse, frecuentado por diversos artistas e inicia a frecuentar Alice Prin.

También conocida como Kiki de Montparnasse, la modelo será su compañera (y su musa) en la mayor parte de los años 20s, además de la protagonista de sus fotos más celebres y de algunas películas experimentales como Le retour á la raison e L´Etoile de mer.

Kiki de Montparnasse

“Le violon d´ingres”: en esta celebre foto de 1924, Ray usó a Kiki de Monparnasse, transformando su cuerpo en un instrumento musical, gracias a la misma F cursiva del violonchelo que habíamos visto más arriba en “autorretrato”.

Capital cultural de Europa, la Ville Lumiére en los años veinte es el teatro de grandes encuentros entre las celebridades del mundo del arte. Gracias a Marcel Duchamp, Man Ray entra en contacto con André Breton y Philippe Soupault, que aloja en su librería la primera muestra del fotógrafo norteamericano.

Es en esta ocasión en que viene expuesto el controvertido “Cadeau»  típico ejemplo descontextualizado de un objeto de la cotidiano que pierde del todo su función, hasta asumir un valor fuertemente negativo.

Man Ray

Man Ray, «Cadeau», 1921 – Una de las primeras fotos del artista propone una nueva y alienante función del hierro re-trabajada con 14 clavos seguidos: arruinar la ropa.

El éxito de Man Ray en París se debió en parte a su gran habilidad como fotógrafo retratista para artistas famosos de la época: Jean Cocteau, James Joyce, Gertrude Stein. Y en el mismo período en el que entró en contacto con la cultura mundial, Ray produjo lo que él mismo llamó «rayografías», o marcos obtenidos colocando objetos directamente sobre el papel sensible.

Esta “técnica” fue descubierta casualmente durante el desarrollo en la cámara oscura: una hoja de papel virgen cayó en medio de otros sin, por supuesto, dar resultados.

Irritado, Man Ray puso objetos de vidrio sobre el papel y encendió la luz: sobre un fondo negro, se podían ver imágenes deformadas. Había encontrado una forma de exaltar el carácter paradójico de los objetos cotidianos que amaba representar.

rayografie

Junto a artistas del calibre de Jean Arp, Max Ernst, André Masson, Pablo Picasso y Joan Mirò Man Ray participa en la primera exposición surrealista celebrada en París en 1925 en la Galerie Pierre.

A finales de los años veinte, la fama del artista estadounidense no es solo de vanguardia y alta cultura, ya que la prestigiosa revista Vogue lo llama para algunas fotos de moda.

Meret Oppenheim

Erotique Voilée, 1933. Musa del movimiento surrealista, la artista suiza Meret Oppenheim es la protagonista de una serie de fotografías tomadas junto a una imprenta. 

Con la Segunda Guerra Mundial, Ray se vio obligado a regresar a los Estados Unidos debido a sus orígenes judíos. Primero en Nueva York, luego en Los Ángeles, el artista pasó los años de la Segunda Guerra Mundial principalmente dedicado a la pintura, su primera forma artística.

A París, que consideraba su hogar, regresó apenas terminó la guerra, para quedarse hasta su muerte acaecida en 1976.

Man Ray maestro de la experimentación

 A años luz de la idea del realismo fotográfico de otros artistas, como por ejemplo el contemporáneo Robert Capa, el enfoque de la fotografía de Man Ray era la pintura surrealista.

No debe olvidarse que su actividad se desarrolló en años en que la fotografía era todavía un arte completamente nuevo.

De hecho, la postura de Ray fue absolutamente experimental y jugada sobre la ambigüedad de un género por experimentar.

Lo que resalta inmediatamente al ojo y que une la mayoría de sus imágenes, es la irreverencia del sujeto inmerso en técnicas experimentales como la «rayografía», el collage o la solarización.

Para Man Ray el objetivo reacciona como un pincel sobre la tela. La realidad representada no tiene ambiciones realísticas, sino exploratorias del YO.

Su fotografía es onírica y surrealista, voluntariamente fuera de contexto y conscientemente inquietante.

Les Larmes, 1932. Conocida también como “Glass Tears”, esta imagen es probablemente la fotografía más conocida de Ray. El estilo cinematográfico “cortado” denota un acercamiento fílmico al sujeto, la mirada de una bailarina de can-can sin nombre. La foto fue hecha inmediatamente después de la ruptura con la artista y amante Lee Miller.

«Image e Magie», imagen y magia, en francés son palabras casi idénticas en cuanto anagramas, y son la llave para comprender la poética di Man Ray, a quien no le interesa representar la realidad así como se presenta objetivamente delante a nuestros ojos. Y en efecto su frase:

“Dibujo lo que no puedo fotografiar. Fotografío lo que no puedo dibujar. Dibujo lo invisible. Fotografío lo visible”

explica por sí sola dos aspectos del estilo del fotógrafo americano:

  • El binomio pintura/fotografía
  • El acercamiento onírico/mágico de su objetivo

Otra característica típica del estilo Man Ray es la solarización, técnica que el fotógrafo estadounidense experimentó en varias ocasiones.

Antes de terminar el revelado, de hecho, Ray velaba el negativo con un pequeño golpe de luz en el cuarto oscuro. Otro descubrimiento que sucedió accidentalmente en fase de revelado, y que se convirtió en una de las características distintivas de sus fotos.

Man Ray solarizzazione

“Self Portrait with Camera”, 1932. En esta foto es clarísima la técnica de solarización que deja la imagen a medio camino entre el negativo y la forma después del revelado.

Lo que Man Ray obtenía con la solarización era un efecto a medio camino entre la fotografía y el diseño gráfico, regalando a las imágenes impresas un estilo de ensueño y fuertemente onírico.

La lección de Man Ray

Si hay una lección dejada por el gran fotógrafo americano, esta se encuentra en el intento de dar a cada foto individual un peso específico inmenso, como el de una obra de arte en sí misma.

Cada fotografía es un cuadro, o una escultura. No existe la improvisación en el arte de Man Ray, sino un profundo estudio del sujeto que es transformado en  mensaje subversivo y imagen que sorprende.

“Algunas de las obras de arte mejores de las más logradas, fueron producidas cuando los autores no pensaban, en absoluto, de crear una obra maestra, pero se preocupaban por cómo dar forma a una idea. La naturaleza no crea obras de arte. Somos nosotros, con la facultad de interpretación propia de la mente humana, que vemos el arte”. Man Ray

Entonces buscar la obra maestra no es el camino correcto, porque llevaría a resultados falsos, lejos de la espontanea necesidad de experimentar.

Otra valiosa sugerencia es sobre la técnica, considerada por Man Ray sólo un punto de partida desde la cual tomarse todas las licencias posibles en nombre de la originalidad.

“Una idea puede nacer de una sola palabra, incluso si una imagen puede valer miles de palabras, una sola palabra puede determinar la creación de miles de imágenes. Esto es lo que la fotografía había realizado. Habiendo explorado la posibilidad de la fotografía en blanco y negro, sentí un nuevo deseo. Podemos expresarlo de esta manera: en lugar de «fotografiar una imagen», deseaba «hacer una imagen». Por lo tanto, se hizo necesario tomar ciertas libertades con la técnica, así como con el tema, como los artistas siempre lo han hecho en otros campos. Por extraño que sea, un cambio en el procedimiento mecánico puede llevar a una interpretación más original, en lugar de simplemente registrar lo que el fotógrafo ha encontrado antes».

«Hacer una foto » en lugar de «tomar una foto» es la síntesis de su filosofía: un disparo no es el registro mecánico de un momento sino la exaltación de una idea.