El mundo de Robert Doisneau

Robert Doisneau es sin ninguna duda uno de los más grandes fotógrafos del siglo XX. Reconocido por sus bellísimas instantáneas de París, es aun más conocido por el famoso “Beso delante al Hotel De Ville” (Le Baiser de l´Hotel de Ville”).

Robert Doisneau es realmente mucho más que esto y la historia de su vida es “extraordinariamente ordinaria”. Un hombre que como tantos, con la sensibilidad de pocos.

La vida de Robert Doisneau

Nació el 14 de abril de 1912 en Gentilly, un suburbio de París. Después de una infancia más bien difícil, marcada por la muerte prematura de ambos padres, Robert Doisneau comenzó a ir a la escuela de Estienne, en la cual se graduó en grabado y litografía.

A finales de los años veinte, empezó a trabajar como diseñador para el Atelier Ullman (un estudio de artes gráficas), pero muy pronto asume el papel de fotógrafo asistente. En 1931 dejó el empleo para hacerse asistente de un conocido fotógrafo modernista: André Vigneau.

En estos años, Doisneau vendió su primer reportaje a la revista Excelsior y fue contratado como fotógrafo publicitario de Renault.

obreras

El primer servicio fotográfico que le fue comisionado era a Billancourt, una pequeña población francesa en la región de Ile-de-France. Su tarea era la de fotografiar la fábrica de automóviles y a los obreros: dos mundos divididos y contrapuestos. Doisneau tomó las fotos de la fábrica (con estilo publicitario y bastante convencionales) y las de los obreros (decididamente más interesantes).

La pasada crisis de 1929 había afectado duramente la casa automovilística, pero Louis Renault logró controlar las riendas de la empresa. Eran los años de las grandes huelgas, pero en las fotos de Doisneau no se ven las tensiones sociales y las dificultades del periodo.

 

automoviles

maquinas

Entre las fotos más representativas del periodo Renault, está sin duda la de una obrera de la cadena. Sentada en su lugar numerado, la mujer está bien peinada y lleva una joya para cerrar el escote. No obstante la innata elegancia, la mujer no disimula la clase social a la cual pertenece.

Doisneau reveló haber escogido esta foto. Porque la mujer le recordaba a su madre. Una especie de heroína moderna que no acepta el papel de mero objeto fotográfico, sino que se impone, con su mirada penetrante y con los ojos dirigidos a la cámara.

mujer obrera

En otra foto de este periodo, el fotógrafo muestra el gran dominio del instrumento, aprovechando los efectos de la luz en la calle, en un día de lluvia.

lluvia

Las fotos de los automóviles, hechas por Doisneau, muestran ya su apasionada visión de la fotografía.

Sin embargo, en Renault, su gran talento estaba al servicio de sujetos que no lo apasionaban realmente.

En 1939, Doisneau fue despedido por los constantes retardos. Él mismo declaró que entonces le faltaban dos ingredientes esenciales en la vida de un fotógrafo: la curiosidad y la desobediencia.

Después del despido se ganó la vida haciendo fotos publicitarias y postales. En pocos meses, obtuvo un nuevo trabajo en la agencia Rapho. Este empleo lo llevó a viajar por toda Francia y le permitió realizar sus primeras fotografías de calle.

Robert Doisneau en la Rapho y la Segunda Guerra Mundial

El trabajo en Rapho continuó para toda su carrera. Fue interrumpido brevemente sólo cuando Robert Doisneau fue llamado para cumplir la obligación de servicio militar con el ejército francés, en 1940.

Eran los años de la Segunda Guerra Mundial, pero Robert No perdió nunca el optimismo y el espíritu creativo. Las fotos de esta época retratan algunos momentos importantes de la resistencia francesa, la ocupación y la liberación de París.

Un ejemplo es la foto Barricade rue de la Huchette, realizado en París, en la esquina de Place du Petit- Pont, 5° arrodissement, en 1944.

Estamos cerca de Notre-Dame, en el área alrededor de la prefectura de la policía. El Comité de Liberación de París había solicitado la construcción de barricadas y, el 19 de agosto de 1944, había dado la señal de la insurrección.

Los parisinos de la resistencia posan, delante a la lente de Robert Doisneau, en una foto que cuenta, mejor que las palabras, la pertenencia a una gran nación.

Entre las fotos más potentes de esa época bélica, está La voiture fondue. El auto en cuestión es probablemente un auto nazi, quemado por los combatientes de la resistencia.

niños jugando

La Foto evoca la desolación dejada por la guerra. En primer plano, vemos los restos del auto, con seis niños a bordo.

El contexto de abandono, no parece importar a los niños. La realidad es transformada en sueño y termina por robar una sonrisa. A través del juego, se puede huir de las ruinas del país.

De este modo, Doisneau envía un mensaje de esperanza, donde los niños son portadores de un futuro mejor.

La amistad entre Robert Doisneau y Pablo Picasso

Después de la guerra, Doisneau fotografió a muchos artistas entre los cuales el más importante fue Picasso

En la famosa foto Les pains de Picasso, Doisneau muestra la genialidad del pintor, pero también su muy personal humorismo. Picasso está sentado y la extraña forma de dos panes colocados en la mesa frente a él, crea la ilusión de que son sus manos.

Pablo Picasso

De Picasso, Doisneau decía: “Era el mejor modelo que jamás haya tenido. Era un actor extraordinario. Un hombre muy interesante. Bastaba proponerle algo, darle un elemento y empezaba a inventar”.

 Doisneau en Vogue

 Las fotografías de Picasso pertenecen a un servicio fotográfico sobre el artista, encargadas por Vogue, famosa revista con la cual colaboró hasta 1952.

De los años transcurridos en Vogue, Doisneau habló mucho tiempo después. Michael de Brunhoff le propuso ese contrato con la condición de llevar consigo una nueva mirada. Y esta condición estaba más que garantizada, dado que, antes de entonces, no había nunca asistido a grandes manifestaciones mundanas, bodas y bailes como ya no se hacen.

El irresistible deseo de fotografiar estaba dictado por la búsqueda de esos elementos que desencadenaban una nueva emoción.

Él mismo afirmó que, su experiencia en Vogue podía resumirse en tres fases fundamentales: la vida en París, las fotos de modelos (al aire libre o en el estudio) y eventos sociales.

Vogue

En estos años, Robert Doisneau publicó su primera colección de fotografías: “La Banlieu de París” (la periferia de París). Sus imágenes narran el estilo de vida parisino y representan a la perfección el espirito de toda una nación.

“El encanto de la ciudad – decía – es como el de las flores, es decir, se debe en parte al momento en que vemos que se desliza. El encanto requiere lo efímero. Nada más indigesto que una ciudad-museo, consolidado por prótesis de cemento”

La banlieu de París y el estilo de Doisneau

Doisneau pertenecía a la periferia y no temía sumergirse en ella. No es un París convencional, hecho de moda, cine y mundanalidad. Doisneau tiene una marcada sensibilidad visual, que pone el énfasis en la condición humana y nunca lo deja a uno indiferente.

Según Jaques Prévert, su gran amigo, Doisneau era el compañero de viaje ideal. Cuando fotografiaba a alguien no lo hacía con la mirada de quien observa del exterior. Su sonrisa benévola llevaba, incluso al rostro más devastado, ese rayo de felicidad que hacía a la fotografía extraordinaria.

Fue probablemente gracias a su capacidad de entrar en sintonía que Robert Doisneau logro realizar esplendidos reportajes con los niños. Inmortalizados en su vida cotidiana, los niños de Doisneau son despreocupados y llenos de vida.

NIÑOS I

Doisneau fotografiaba espléndidamente la vida cotidiana de los marginados, de las prostitutas y los niños de la calle; sujetos preferidos por su autenticidad. A través de sus potentes blancos y negros, el fotógrafo muestra una belleza que va más allá del dolor y de la pobreza.

NIÑOS II

Robert Doisneau y Henri Cartier-Bresson

La ligereza de las fotos de Doisneau recuerda mucho a la de Henri Cartier-Bresson, su contemporáneo y coterráneo.

Su estética del momento decisivo se volvió un modelo para todo el siglo pasado y, en parte, también del actual. «Fotografiar es poner la mente, los ojos y el corazón en la misma línea de mira», decía Cartier-Bresson. «Es una forma de vida».

En sus fotografías, la paciencia es el ingrediente fundamental: antes de cualquier veleidad artística o perspectiva económica.

Ya sea Cartier-Bresson que Doisneau son autores de historias y mensajes que van más allá de la simple fotografía artística. La de ambos es una fotografía muy potente, realizada sin exagerar y ofrecida por la simplicidad de lo cotidiano.

El beso en el Hotel de Ville

Robert Doisneau es considerado uno de los padres de la fotografía de calle y nadie mejor que él supo contar el encanto de la Ville Lumiére, con sus contradicciones y un toque de humorismo.

Sus fotografías son, en todos los sentidos, iconos de París del 900, incluso si no son exactamente “robados”.

Precisamente su foto más famosa, de hecho – Le Baiser de L´Hotel de Ville (Beso delante al Hotel de Ville) – es en realidad fruto de una sorprendente puesta en escena.

La fotografía retrata a dos jóvenes enamorados que se besan entre las caóticas calles de París. Doisneau estaba realizando un trabajo sobre París para la revista LIFE, cuando vió dos jóvenes besarse apasionadamente.

Preservando la privacidad, no osó fotografiarlos en el momento, pero inmediatamente después fue hacia ellos y les pidió repetir el beso. Curiosos y quizá divertidos por la insólita petición, los dos jóvenes aceptaron de buen agrado y posaron para él.

beso

La identidad de los dos protagonistas permaneció secreta hasta 1992, cuando una pareja se reconoció en la foto, acusó al fotógrafo de haberlos tomado sin permiso. En este punto Doisneau se vió obligado a explicar que los protagonistas de la foto estaban posando y reveló la identidad de Francois Bornet y Jacques Carteaud.

Doisneau usa una distorsión de la definición convencional que quiere el fotógrafo un constructor de pruebas. Él mismo siempre se ha considerado un falso testigo. Doisneau no hizo más que demostrar que su mundo puede existir. En toda su carrera, nunca ha aspirado a la perfección técnica, ni a obtener resultados económicos. Doisneau nunca se ha puesto límites de tiempo que comportan cada producción profesional.

“Lo que yo buscaba mostrar era un mundo donde me hubiese sentido bien, donde las personas hubieran sido amables, donde hubiera encontrado la ternura que esperaba recibir. Mis fotos eran como una prueba que este mundo puede existir.” Robert Doisneau.

Y nosotros, aun lo creemos?