Robert Mapplethorpe, el fotógrafo de la contracultura

Como en todas las formas de arte, también para la fotografía existe la antonomasia, la representación de algo “por excelencia”: Robert Mapplethorpe forma parte de esta virtuosa categoría.

Si, por ejemplo, Robert Capa es la fotografía de guerra y Man Ray es el surrealismo fotográfico, entonces, no hay dudas: Robert Mapplethorpe es la contracultura.

No sólo porque su experiencia de artista y hombre lo ha colocado, frecuentemente, en la escena alternativa de los ambientes underground neoyorkinos a fines de los años 60s y del decenio sucesivo.

Pero, sobre todo por una sensibilidad anticonformista en el significado más amplio y personal. Un carácter irreverente, escandaloso, fuera de las convenciones. Un enfoque rudo y vivido hacia sus sujetos, una manera de concebir la fotografía como nadie lo había hecho antes de su experiencia.

Y su singularidad radica en esto: ser el fotógrafo de la contracultura por excelencia.

Su portafolio incluye diversos sujetos, la mayor parte inmortalizados en blanco y negro: de los retratos de las celebridades, a los desnudos masculino y femenino, a las naturalezas muertas floreales.

La experiencia BDSM – basada en las prácticas eróticas bondage y sadomasoquistas – es otro punto central de la fotografía de Robert Mapplethorpe, así como el homoerotismo.

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© Robert Mapplethorpe Foundation. Self Portrait, 1980- En este autoretrato, uno de los tantos realizados, Robert Mapplethorpe se propone como el arquetipo del “bad boy”, el muchachillo de la calle de los 50s. Mirada dura, chamarra de piel negra, cigarro en los labios: la quintaesencia de su poesía. Un Mapplethorpe estilo “bad boy” aparece también en la portada de una de sus colecciones más conocidas: Fotografía a Mano Armada.

Robert Mapplethorpe: los inicios de un genio

Tercero de seis hijos de una familia de clase media estadounidense de origen irlandés, Robert Mapplethorpe nació el 4 de noviembre de 1946 en Floral Park, un poblado de Long Island en el estado de New York.

El ambiente católico en el cual crece juega un papel fundamental en su urgencia para escapar de los esquemas de la sociedad estadounidense respetable, tanto en la vida como en el arte.

Estudiante del Pratt Institute de Brooklyn, dónde sigue cursos de publicidad, Robert Mapplethorpe se siente atraído desde niño por el mundo gay.

A los dieciseis años, lo sorprenden robando revistas pornográficas de un puesto de periódicos de Time Square, evento llevado a símbolo de una juventud que transcurre disimulando las propias inclinaciones homosexuales.

Estaban sellados, lo que los hacía aún más sexys, porque no podías verlos […] Pensé que si de alguna manera podía hacerlos arte, si pudiera mantener esa sensación, habría creado algo que era exclusivamente mío”. Robert Mapplethorpe

No es casualidad que durante los años del Pratt se inscriba en la asociación paramilitar “National Honor Society of Pershing Rifles” para oficiales de las fuerzas armadas.

Es el período en el cual Mapplethorpe exibe una actitus marcadamente machista, rechazando su propio orientamiento.

En los años de las protestas de Vietnam y de las revueltas estudiantiles, Robert Mapplethorne inicia a consumir diversos tipos de drogas, hábito que durará hasta los últimos años de su vida.

En 1967, en pleno clima «Summer of Love», encuentra a quien será su compañera de vida, además de su musa inspiradora, por muchos años: Patti Smith.

Primero amantes, luego amigos, los dos artistas comparten una habitación de hotel: inicialmente en Hall Street y luego en el que se convertirá el templo de la controcultura neoyorkina, el Chelsea Hotel. (Andy Warhol hizo una película sobre el, «Chelsea Girls», y la cantante Nico intituló con ese nombre su primer álbum de solista).

Pero Patti Smith y Robert Mapplethorpe compartían mucho más que una habitacion: juntos viven la mayor parte de las experiencias artísticas de una New York en plena efervescencia cultural.

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Patti Smith, “Horses” (1975)- Primer álbum de la cantautora estadounidense tiene como

El primer acercamiento con la fotografía ocurre en el último período de los años 60, pero es en 1970 que la pasión de Mapplethorpe se vuelve algo similar a una profesión, con la adquisición de una Polaroid.

Y entre sus fotos más famosas hay un «autorretrato», en realidad casi solo las partes genitales, con la polaroid sujeta en la mano encima de su pene.

Dos años después se encuentra con Sam Wagstaff, coleccionista de arte, que en poco tiempo será su pareja.

En el mismo período se hace amigo del artista de New Orleans George Dureau que tendrá una fuerte influencia sobre toda la obra de Robert Mapplethorpe. Gracias al encuentro con Wagstaff, su pasión por la fotografía inicia a tomar los contornos de una profesión: el cambio de una Polaroid a una Hasselblad de medio formato es el primer paso hacia su carrera.

Esta Polaroid sin título de 1973 es un clásico disparo de Mapplethorpe que tiene como protagonista la práctica bondage. © Robert Mapplethorpe Foundation

La madurez artística de Robert Mapplethorpe

El encuentro y la sucesiva relación con Sam Wagstaff representan el gran «cambio de paso» profesional.

Poco tiempo antes, las Polaroid de Mapplethorpe habían atraído la atención de John McKendry, el curador de la sección fotográfica del MOMA, pero es con Wagstaff que la obra de Robert sale a la luz en una platea más grande e importante.

De 1973 es la primera muestra «Polaroids «en la Light Gallery de New York, pero es con la Hasselblad que Robert Mapplethorpe crea sus primeras obras maestras.

La censuradísima serie X-Portfolio es la suma de su poesía al límite del fetichismo erótico, que tiene como protagonistas modelos en situaciones sadomaso.

Después llegan los retratos de las celebridades del show business y las naturalezas muertas florales.

Sus fotos son imprimidas en grande formato, con técnicas costosas e impresión en platino, para luego aplicarlo en inserciones que realzan el efecto decididamente lujoso.

Lo más impresionante del estilo de Robert Mapplethorpe en el apogeo de la madurez artística es precisamente esta interesante antítesis que se crea entre la dureza de los temas representados y la brillantez elegante con la cual los desarrolla.

¡Entre la rudeza y el toque de glamour! Un chirrido que distingue a toda su producción desde mediados de los años setenta en adelante.

Al inicio de la década sucesiva, algo cambia.

La atención de Mapplethorpe se desplaza hacia el desnudo, masculino y femenino, de las estatuas. Las naturalezas muertas florales se vuelven siempre más delicadas y estéticas, así como los retratos de las celebridades.

En 1980, deja su estudio en Bond Street – usado como cámara oscura – para establecerse en el último piso de un edificio en la 23esima Avenida en el corazón de Manhattan.

En el mismo año, conoce a Lisa Lyon, una de las primeras bodybuilder de la historia: es sólo el inicio de una colaboración que durará muchos años dando lugar a varios retratos recogidos en la monografía Lady, Lisa Lyon (1983).

En 1986 Robert Mapplethorpe produce varias imágenes para “A Season in Hell”, volumen de poesía de Arthur Rimbaud. En el mismo año, le diagnostican SIDA y dos años después el Whitney Museum of American Art le dedica su primer grande retrospectiva.

El 9 de marzo de 1989 muere en Boston debido a complicaciones por el SIDA. Poco antes había creado la fundación que lleva su nombre, para apoyar museos de fotografía y recaudar fondos para la investigación sobre el SIDA.

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Arnold Schwarzenegger, 1976. La mirada seria del que se volvería en poco tiempo un divo de Hollywood mira hacia el objetivo, como para ver en los ojos de quien observará la imagen. Schwarzanegger apoya gran parte de su peso en la pierna izquierda, para mostrar una musculatura perfecta. © Robert Mapplethorpe Foundation

El estilo de Mapplethorpe, entre la rudeza y el glamour

En las fotos sadomaso que he hecho, imagenes muy exasperantes, la gente hacía cosas verdaderas. No había ninguna función teatral. La experiencia es más importante que la foto en sí. Yo no tomo fotos, soy parte del evento, en ese sentido no me considero un fotógrafo. La fotografía para mi es un instrumento para construir un objeto”. Robert Mapplethorpe

Como ya se mencionó, lo más llamativo en todo el trabajo de Mapplethorpe es el oxímoron.

En particular, entre la aspereza de ciertas imágenes vitales, en el límite de la violencia, y la representación de un ideal estético muy cercano al gusto clásico.

Y luego un blanco y negro soft, siempre muy refinado. En semiótica, hablaríamos de un fuerte estridor entre el significado (contenido) y el significante (forma).

En sus fotografías más hard está el deseo de escandalizar, pero todo está mitigado por un estilo extremadamente suave, se podría decir lustroso si el contenido de sus tomas no fuera tan poco convencional.

El cuerpo humano y el homoerotismo están en el centro de la poética de Robert Mapplethorpe, que va tan lejos en la representación de Eros que se ha hablado a menudo de pornografía artística, especialmente con respecto a su famoso y controvertido X-Portafolio.

Dan S., 1980- La capacidad de Mappletorphe de“excavar”con la luz, casi como un escultor con el mármol, se ha convertido en uno de los rasgos distintivos de la fotografía del artista estadounidense. Los desnudos, en particular, exaltaron esta característica. © Robert Mapplethorpe Foundation

No es coincidencia que, además de sus imágenes fuertemente eróticas, sus delicadas imágenes florales sean igualmente famosas, de las cuales Phaidon ha producido recientemente una antología completa titulada «Flora. Las flores completas «.

Mirando sus primeras Polaroids y los desnudos de los primeros años ochenta, nos damos cuenta de que han pasado diez años, pero sobre todo que Mapplethorpe ha recorrido un camino empezando por el «underground» y convirtiéndose al final en … neoclásico.

Con el paso de los años se ve también un pasaje claro del caos al orden.

En particular, desde el desorden de la escena LGBT neoyorkina hasta el rigor pictórico de estilo renacentista. A pesar de que los protagonistas de su fotografía – en orden o no, humanos o florales – siempre permanecen sin ropa. Desnudos y con una increíble tensión erótica.

Robert Mapplethorpe en la fotografía contemporánea

Se ha hablado a menudo del fotógrafo de Long Island como de un artista neoclásico atípico, debido al enfoque antiguo que se junta con en el shock de ciertos sujetos representados.

De hecho, las fotos de Robert Mapplethorpe son probablemente las imágenes más impactantes que puedas ver en un libro o exposición fotográfica.

Y al mismo tiempo, a menudo, entre las más elegantes desde el punto de vista de la composición.

Ciertamente, la exaltación de la belleza, en la delgada línea que corre entre el erotismo y la pornografía, no tiene nada que ver con la compostura típica del clasicismo.

En una estatua griega, los bíceps de un lanzador no gritan sensualidad. Simplemente la susurran.

Mientras en la fotografía de Robert Mapplethorpe cada parte del cuerpo declara erotismo desenfrenado.

En un momento en que las definiciones de género y la sexualidad en general fueron cuestionadas, Mapplethorpe trastornó a la sociedad con un estilo lineal y limpio.

Quería explorarse a sí mismo a través del propio cuerpo y el de los demás, testimoniando la revolución sexual de una época.

Como escribe la página highsnobiety:

One of the most important long-term effects of his work was that is raised the issue of obscenity within art and started a nationwide debate on censorship

(Uno de los efectos más importantes, a largo plazo, de su trabajo fue que llevó a un primer plano el tema de la obscenidad en el arte y provocó un debate nacional sobre la censura)

Incluso después de su muerte, las imágenes de Robert Mapplethorpe despiertan la sensación del momento en que fueron producidas. Porque han «aclarado» el erotismo explícito en la fotografía. Dando paso a una revolución estética que sigue siendo muy actual.